Esta planta, propia del Amazonas, habita en los bosques húmedos de Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú y Bolivia, entre otros.
En la actualidad, algunos países, como Perú, han obtenido importantes resultados en su propagación in vitro y por semillas, para su conservación.
No obstante, investigaciones recientes sugieren que no es conveniente utilizarla en plantaciones a campo abierto, pues es en los bosques donde el tronco desarrolla un mayor diámetro.
Además, se estima que la planta necesita entre cinco y diez años para que el tronco adquiera el grosor indicado a nivel comercial.
Sin duda alguna, el manejo y aprovechamiento racional y sostenible de esta planta permitirán que logre liberarse de la extinción a la que el hombre la está condenando.
FUENTE:
DIARIO EL TIEMPO

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