HISTORIA
"Se dice que un cazador Ashaninka observó que un otorongo cortaba con sus garras la corteza de una liana para beber el líquido que de ella emanaba. De pronto, el cazador vio cómo el otorongo, revitalizado por lo bebido, atrapó de un solo salto a su presa... desde allí, los chamanes y curanderos amazónicos conocen a esa liana como uña de gato".
"Se dice que un cazador Ashaninka observó que un otorongo cortaba con sus garras la corteza de una liana para beber el líquido que de ella emanaba. De pronto, el cazador vio cómo el otorongo, revitalizado por lo bebido, atrapó de un solo salto a su presa... desde allí, los chamanes y curanderos amazónicos conocen a esa liana como uña de gato".
Si bien la uña de gato fue conocida y utilizada por los yáneshas y asháninkas de la selva central del Perú para la cura de enfermedades comunes, se sabe que su uso como planta medicinal fuera del ámbito indígena es reciente, remontándose a escasos treinta o cuarenta años. La historia de su descubrimiento científico data de 1830, año en que fuera descrita por primera vez como especie botánica. Pero fue recién en los años de los años cincuenta cuando el naturalista alemán Arturo Brell llevó a cabo los primeros estudios sistemáticos de la especie a partir de plantas colectadas en la selva central peruana.
Brell encontró que los nativos empleaban una singular forma de control de la natalidad. Siguiendo procedimientos ancestrales, los indígenas utilizaban la corteza, semillas y hojas de ciertas plantas para preparar infusiones, las que causaban en quien las ingería un poderoso efecto inmunoinductor o inmnoacelerador, evitando el embarazo. Entre las plantas consumidas, Brell identificó un arbusto trepador. La planta en cuestión era conocida fonéticamente como zavenna rossa. Más tarde, sería identificada como perteneciente al género Uncaria y se le comenzó a llamar uña de gato, en español.
FUENTE: Ministerio de Agricultura del Perú

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